Monday, March 14, 2005

¿Cómo impactar la productividad de la PyME?

Gran interés existe hoy en la PyME y su rol en el proceso de desarrollo económico, social y ambiental de América Latina. Si bien es fuente importante de empleo en la Región, en la actualidad, enfrenta serios obstáculos como son la penetración a mercados internacionales, su exposición, cada vez mas acentuada, a mercados mas concurridos, el acceso a mercados de capital, entre otros.

Es común que este sector empresarial presente cierta informalidad en el aspecto legal. Así mismo, debido a la falta de acceso a programas de capacitación y a créditos, sus métodos de producción suelen ser artesanales y poco flexibles, con condiciones de infraestructura a menudo precarias. Por consiguiente, una parte importante de la PyME no cuenta con las herramientas básicas para hacer frente a su responsabilidad con el medio ambiente y la comunidad.

Al analizar los principales obstáculos para la implementación de la ecoeficiencia en la PyME, uno de los factores importantes es la falta de conocimiento de soluciones que permitan atenuar el impacto ambiental negativo de sus actividades productivas, al tiempo que eleven la competitividad empresarial. Otro factor limitante, es la dificultad de acceso al crédito financiero. Con recursos escasos, es improbable que los pequeños empresarios utilicen su capital – o los escasos recursos a que tienen acceso - para financiar la innovación de su aparato productivo hacia procesos más eficientes y limpios, en circunstancias que sus urgencias se encuentran en otros ámbitos de su negocio (capital de trabajo).

Ecoeficiencia en la PyME

La estructura exportadora de los países de América Latina es hoy más vulnerable, debido a su especialización en industrias de uso intensivo de recursos naturales.

Existe preocupación en la Región por la potencial pérdida de competitividad. Sus exportaciones podrían ver reducido su acceso a los mercados internacionales, si las empresas no logran adaptarse con rapidez a los nuevos estándares ambientales impuestos, tales como los programas de etiquetado ecológico. Esto sería particularmente perjudicial para los países menos desarrollados de la Región, pues su capacidad de respuesta es, por diversas causas, menor.

Dado que la competitividad no es algo estático, es posible que la adopción de tecnologías favorables al medio ambiente en un sector industrial induzca a otros sectores a adoptar igual fórmula, hecho que tendría múltiples consecuencias positivas, pues agilizaría la oferta y demanda de estas tecnologías, reduciría el uso de factores de producción contaminantes y empujaría a las empresas a una competencia constante por adquirir innovaciones que ahorren costos, eleven la productividad y no sean nocivas para el medio ambiente.

La ecoeficiencia dejó de ser el discurso visionario de hace 10 años, para convertirse en un componente clave para la competitividad de las empresas. Esto ha generado una oportunidad única para que la PyME sea pionera en la implementación de soluciones innovadoras, enlazando sus estrategias comerciales a los problemas medioambientales, a través de mejoras a sus procesos productivos, que les permitan ganar ventajas competitivas, que le otorguen rentabilidad a sus negocios y que las prepare para un futuro sostenible.